Había anochecido no hacía mucho, y la hora de acostarse estaba cerca. Así que podemos
encontrar jugando en su cuarto a Esther y a Maite. Son dos hermanas que se
parecen mucho, sobre todo en las ganas de reír y de jugar. Esther tiene cinco
años y Maite nueve. Maite es rubia y su pelo es muy largo, algo ondulado pero
suave como el de una preciosa muñeca, sus ojos son grandes y azules como los de
su padre. Esther es morena y tiene también el pelo muy largo, sus ojos, igual
de despiertos que los de Maite, son de color caramelo aunque como a su madre a
veces se le ponen de un ligero color verde.
Su
mamá las peina cada día sus cabellos y hace que se sientan como unas princesas,
porque para ella lo son.
Desde la cocina se oye a mamá:
_ ¡Vamos, a la cama!
Esther
acude corriendo en pijama y con su batita roja, que le da un aspecto de
duendecillo.
_ ¿Te lavaste los dientes?
_ Sí mamá, pero la hermana aún no.
Así
que juntas se fueron hacia el dormitorio, donde se encontraba Maite jugando con
sus muñecos.
_ Maite, venga, lávate los dientes
mientras os abro la cama.
En
ese momento Maite dejó de jugar y se dirigió al baño.
_ Esther, coge a Juanito y tápalo bien
que no se enfríe y tú también.
_ Pero mamá, lo tienes que coser, porque
se le está saliendo lo que lleva dentro.
_ Bien, pero no te pongas triste,
mañana te lo coseré cuando te levantes.
Maite
acaba de volver del baño y se quita su bata roja, para meterse en la cama,
donde su mamá la termina de arropar.
_ Bueno, ¿empezamos la oración? Le dice la mamá a Esther
_Pero tú me ayudas ¿eh?
¡OH
Dios, guíame, protégeme,
ilumina
la lámpara de mi corazón
y
haz de mí una estrella brillante.
En
verdad tú eres el fuerte y el poderoso……..
_
Muy bien, ahora tú Maite.
¿OH
Dios, refresca y alegra mi espíritu,
Purifica
mi corazón, ilumina mis poderes,
Dejo
todos mis asuntos en tus manos….
_
Bien tesoro, un beso.
_
Un besote mamá ¿estás hoy cansada?
_
No, bueno ¿qué queréis?
_
Cuéntanos un cuento, aunque sea cortito, pero de los que tú sabes. Le dijo
Maite.
_
Está bien, vale, pero después os tenéis que dormir ¡eh!
Y
así comenzó la mamá:
Hace mucho, mucho tiempo, antes de que
el hombre viviera en la tierra, en el espacio había millones y millones de
estrellas, cometas, planetas y muchas otras cosas….
Dios,
creó un universo muy divertido, porque los cometas corrían de un lado hacia
otro, haciendo cosquillas a los planetas y el sol bailaba y bailaba porque Dios
le había puesto en el centro de una serie de planetas que jugaban alrededor de
él.
Tan
solo había una estrella que estaba sola en un lugar apartado y nadie jugaba con
ella, sus hermanitas las otras estrellas le decían.
_
Pero, ¿no te aburres?
_
Deberías protestar…pues yo estaría siempre triste si estuviera sola.
Y
la estrellita no les contestaba porque ella estaba contenta y pensaba que si Dios la había
puesto allí tenía que ser por alguna razón.
Y
así fue durante mucho tiempo, hasta que un día, el hombre apareció en la tierra
y el sol le calentaba e iluminaba durante el día, mas por la noche siempre se
perdía y extraviaba.
Y
Dios que no había olvidado a su pequeña estrella, para remedir eso le dijo:
_
Has tenido mucha paciencia y has obedecido mi decisión, así que a partir de
ahora tú serás la que más brille en la noche y gracias a ti los hombres no se
perderán.
Y
tan contenta se puso la estrellita, que si miráis por la noche al cielo, la
veréis brillar más que a ninguna y además es siempre la última en apagarse por
la mañana.
Así
fue como Dios premió su obediencia, convirtiéndola en la estrella más brillante
de nuestro sistema solar.
_
¿Os gustó? Preguntó la mamá al finalizar.
_
Sí, ¿pero y que pasó con la luna? Preguntó Esther.
_
Esa es otra historia, que os contaré mañana.
_
Buenas noches mamá, que descanses y sueñes con los angelitos y con nosotras.
Dijo Maite.
_
Gracias cariño, y tú que sueñes conmigo, un besote.
El
silencio dio paso al sueño y de nuevo llegó la noche.
El día había sido largo y de nuevo llegó el momento esperado....impacientes esperaban el beso de buenas noches en sus pequeñas literas de madera.....
El día había sido largo y de nuevo llegó el momento esperado....impacientes esperaban el beso de buenas noches en sus pequeñas literas de madera.....
_
Cuéntanos lo de la luna mamá. Dijo Esther.
_
Bien esta noche os voy a contar lo que le sucedió a la luna.
Y
la mamá comenzó a contarles la siguiente historia:
_
¿Os acordáis de aquellas estrellas que corrían juguetonas de un lado para otro,
sin obedecer las órdenes de Dios?
Pues había una en especial que le gustaba mirarse en los lagos de la tierra, porque era muy hermosa, pero también muy presumida.
A
todos lados iba como un pavo real.
Dios,
le había encomendado que por la noche debía iluminar la tierra y ayudar a Polar para que los hombres no se perdieran,
pero ella iba juguetona, de un lago a otro sin preocuparse si era de noche o de
día.
Hasta
que a Dios se le acabó la paciencia y le
dijo:
_
Si no eres capaz de cumplir con tu obligación, a partir de ahora vas a dar vueltas alrededor de la tierra ,como tanto te gusta y tu luz irá desapareciendo hasta
que te conviertas en lo que eres, un satélite muerto sin espíritu interior.
Pues
tu vanidad ha ido apagando tu alma.
Y
así es que la luna no tiene luz propia sino que refleja la luz del sol, y gira
siempre alrededor de la tierra.
_
Mamá, a mí me da pena la luna.
_
No cariño, no debe darte pena, porque Dios lo hizo así para que ella aprendiera
la lección.
La mamá continuó contando..........
Pasó el tiempo y la luna aprendió a amar a los hombres y se olvidó de presumir de su belleza....así que Dios quiso premiarla por su cambio y despertó en los hombres la capacidad de soñar........ empezaron a mirarla con los ojos del sueño y se enamoraron de ella.
Los poetas le escriben poemas,los enamorados les cuentan sus secretos y ella se ha convertido en parte de nuestros corazones.
_ Ohhhh, eso si me gusta, dijo Maite.
_ Está bien...pues ahora a soñar y mañana os contaré lo que le ocurrió al sol, ahora a
dormir….un beso mis angelitos.
Entrañable y dulce, a que no se le olviden muchas cosas y quien es realmente una.
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